miércoles, 8 de julio de 2020

Educar en tiempos de crisis

¿Qué es educar?

Como vemos en el texto “Educar, enseñar, escolarizar: El problema de la especificación en el devenir de la pedagogía” de Felicitas Acosta, educar es la transmisión de conocimientos y experiencias de una generación a otra. La educación comienza en la familia, y se desarrolla a lo largo de toda la vida. El elemento central en esta es la transmisión, el pasaje entre los que llegan y los que están. Como bien dice Acosta:

“Educar es entonces la acción en puesta en relación entre los que están y los que llegan, por medio de la transmisión de la cultura. Supone la inserción del hombre en tanto sujeto en el acto de distribución de lo público asi como su inscripción en tanto actor en la trama de las historia de la humanidad”.

Educar y enseñar no es lo mismo. La educación busca guiar, conducir, instruir, mientras que la enseñanza es una acción organizada, planificada, anticipada y sistemática. La diferencia entre estas dos es el orden. Enseñar es especificar el acto de educar, es poner en acto la responsabilidad por educar.

Según Kant, únicamente por la educación el hombre puede llegar a ser hombre. Al ser una actividad inherente al ser humano, y al ser este un ser social, no es posible pensar al hombre en sociedad sin el pasaje por procesos educativos. Siempre se trata de un acto de transmisión de algo a alguien o de algo entre algunos.

Por lo que vemos, lo que pase en la sociedad influye en la educación, y viceversa, ya que estas dos ideas no se pueden separar. De esto habla Pierre Bourdieu, quien explica que el sistema escolar en la modernidad es el lugar donde se reproducen las diferencias sociales. La escuela en la actualidad es un lugar de reproducción de las estructuras sociales, donde hay desigualdad de oportunidades y de capital cultural. Esto está relacionado con lo que dice Paulo Freire, quien está de acuerdo en que la educación bancaria, es decir, la establecida, reproduce las diferencias sociales. Él plantea la educación como una herramienta de poder, más para los oprimidos. Y para esto formula el concepto de Educación liberadora, que va en contra de la educación bancaria.

 

 

Como ya dijimos anteriormente, el hombre es un ser social. No se puede pensar al hombre por fuera de una sociedad, y dentro de esta siempre está pasando por algún proceso educativo. Por lo que podemos decir que estos dos conceptos van de la mano, y por consecuencia lo que suceda en uno influirá sobre el otro.

Hay varios factores que influyen en la educación. En esta ocasión me concentraré en cómo la situación socioeconómica afecta la educación. Basándome en la nota “Cuando la situación económica se agrava, en la escuela se manifiesta enseguida” de Patricia Redondo, pedagoga e investigadora, y que retoma un poco lo que  plantean Freire y Bourdieu, sobre que la educación reproduce las diferencias sociales.

En esta nota Redondo plantea que cuando la situación económica se agrava, en la escuela se manifiesta enseguida.

"Se percibe en las situaciones de la cotidianeidad escolar, en qué condiciones asisten los chicos a la escuela, cómo están, si faltan más. De movida, aumenta la cantidad de chicos en el comedor, y la comida no alcanza. Y hay una mayor recepción por parte de maestras y maestros de problemáticas familiares, en general derivadas de la falta de trabajo, situaciones dolorosas que van construyendo el guión cotidiano de la escuela, como caja de resonancia directa de esa realidad de pobreza y exclusión”.

Explica que en los primeros cinco años de vida se estructura la personalidad del niño, se consolidan los primeros aprendizajes. Cuando falta la educación en esto, ahí es cuando se reproducen las desigualdades y la brecha “se vuelve enorme”.

“Cuando ocurre que hay amplios sectores sociales que sufren un rápido proceso de precarización, las condiciones de vida de los niños también se agravan rápidamente. Lo importante es comprender que la distribución desigual de la riqueza transforma la experiencia de ser niño para todos, para los niños pobres y para los que no lo son, en un contexto, como señalara en su momento Mariano Nadorowsky, de infancias hiperrealizadas e infancias desrealizadas”.

Muchos teóricos intentan resolver estas cuestiones. Sin importar la crisis que se esté viviendo, como dice Cullen, la educación es un derecho humano, y por ley toda persona debe tener acceso a la misma.

Educar en crisis involucra realizar cambios pedagógicos, instrumentales y de pensamiento para afrontar las adversidades y promover la creatividad. La pedagogía tiene un papel fundamental en esto, ya que es la reflexión teórica de la educación. Reflexiona sobre las distintas formas de enseñar.

Redondo plantea que “la escuela tiene que sostener una sensibilidad que dialogue con esas situaciones y al mismo tiempo sostenga una distancia que le permita llevar adelante su tarea específica, que es la enseñanza, garantizando que el tiempo que pasan esos niños y niñas en las aulas, en los patios, sea un tiempo extraordinario, que acontezcan otros repartos, que circulen otros imaginarios para las infancias populares”.

Violeta Núñez va a hablar de Pedagogía social, la cual va a pensar la educación como práctica social y práctica política. Es una disciplina pedagógica desde la que se trabaja teórica y prácticamente en las complejas fronteras de exclusión – inclusión social. Y va a hablar de la importancia de los educadores sociales para lograr la inclusión de los sectores excluidos en la educación.

Andrea Alliaud en el texto “El desarrollo profesional docente: una cuestión política y pedagógica” plantea la formación continua o permanente de los docentes como una necesidad social. La importancia de  formar docentes creativos, creadores e innovadores. La formación docente como continua y permanente en dialogo con las necesidades y desafíos que las situaciones de enseñanza presentan. Y la importancia de contemplar las necesidades formativas diferenciadas. Dice que se debe acompañar y fortalecer a los docentes en su oficio de forma constante. Se deben ofrecer especializaciones o profundización en algún área de conocimiento, la posibilidad de ascender a lo largo de su carrera. Y con todo esto enriquecer los procesos de formación.

Por último Rivas, plantea el concepto de justicia educativa, que busca garantizar a todos el acceso a saberes fundamentales, y diversificar la experiencia educativa. Plantea un abordaje social y político del sistema educativo. Para esto desarrolla siete principios. Primero, considerar la educación como un derecho humano, es decir, una obligación del Estado frente a cada individuo, y con esto establecer un principio de igualdad a todos los sujetos, diciendo que no depende del talento, esfuerzo ni las condiciones sociales. Segundo, plantea que hay que situar a los sectores populares en el centro del sistema educativo, sin desplazar a los otros sectores, contemplando a todos en su diversidad. Con esto busca reconocer las desigualdades sociales, y plantea la revisión de las políticas compensatorias (más recursos, más equipos, más docentes, más horas de clases). En tercer lugar, habla de la redistribución, es decir que haya una distribución justa de recursos y riquezas, y del reconocimiento, que haya cambios en los esquemas sociales de representación. La justicia educativa exige ambas como una necesidad de integrar la redistribución con el reconocimiento de la diversidad de contextos y culturas. En cuarto lugar habla de que se debe habilitar las capacidades de los sujetos para actuar, con esto se busca que cada sujeto cuente con la libertad para actuar en diversas esferas de la vida social y cumplir con los fines que se propone. La política educativa debe tener como objetivo garantizar que se mantenga lo más abierto posible el horizonte de cada alumno. También se plantea que se debe desarrollar el contenido basado en el mundo real no pueden ser preestablecidos para todas las situaciones, se debe poner en contexto. Luego se plantea la importancia de conscientizar a la política educativa en cuanto a que se debe formar docentes que generen capacidades críticas, autónomas y creativas, y que se adapten a las distintas situaciones. Se debe impulsar la distribución de material pedagógico por parte del Estado, e impulsar las políticas integrales de más tiempo de clases, asistencia pedagógica y material para las escuelas más vulnerables, e introducir las nuevas tecnologías y medios de comunicación. Un rol más activo por parte del Estado. Y por último, se plantea la política educativa como construcción colectiva, y no dominio de un gobierno, donde se escuche la voz de los excluidos, y se haga un entendimiento de los diversos contextos sociales que existen y se adecuen las políticas, las pedagogías y los curriculums a esto. Con todo esto reconocer y revertir las prácticas naturalizadas de exclusión educativa.

A modo de reflexión

Todo esto se plantea con el propósito de disminuir las diferencias que hay en nuestra sociedad, favorecer la educación y lograr que todos tengan acceso a esta misma. En nuestra opinión, la creatividad y la motivación son fundamentales para superar las crisis. Es importante abrir canales de comunicación, buscar la forma de que la educación esté siempre presente. Incorporar como elemento central el acompañamiento en el aprendizaje, mediante el tránsito de la información al conocimiento para saber vivir, conocer el mundo y tratar de transformarlo, orientando, a su vez, los procesos madurativos integrales. Dinamizar el diálogo, la conversación, el pensamiento crítico como instrumentos pedagógicos básicos para la construcción y autocreación de personas autónomas, sujetos en proceso permanente de producción de sus propias vidas.

Repensar las políticas educativas, protegiendo y extendiendo la escuela pública y eliminando procesos de privatización, desde las nuevas perspectivas sociales para que garanticen el protagonismo de la ciudadanía y del pueblo, asegurando el derecho de todos a la educación y los derechos de la infancia para una vida digna. Promover el compromiso en la lucha contra las desigualdades dentro y fuera de la escuela con políticas compensadoras y de discriminación positiva hacia la infancia y la adolescencia, víctimas de esta injusticia social y escolar. Y abrir el sistema educativo a la sociedad y a la vida, que tiene en cuenta lo que aporta la comunidad local y la global. Basado en la dignidad humana, la cooperación, la comprensión de la interdependencia, la empatía y la relación fraterna y humana como bases sólidas de cualquier modelo educativo.


Bibliografía

Acosta, Felicitas María, “Educar, enseñar, escolarizar: El problema de la especificación en el devenir de la pedagogía (y la transmisión)”.

Cerón – Martínez, Armando Ulises, “Habitus, campo y capital. Lecciones teóricas y metodológicas de un sociólogo bearnés”.

Freire, Paulo, “Pedagogía del oprimido”.

Alliaud, Andrea, “El desarrollo profesional docente: una cuestión política y pedagógica”.

Rivas, Axel, “Principios para la construcción de la justicia educativa”.

Redondo, Patricia, “Cuando la situación económica se agrava, en la escuela se manifiesta enseguida”. https://www.tiempoar.com.ar/nota/cuando-la-situacion-economica-se-agrava-en-la-escuela-se-manifiesta-enseguida


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