Philippe Meirieu (Alès, Gard, 1949). Doctor
en Letras y Humanidades, ha enseñado tanto en la escuela primaria como en la
secundaria. Actualmente es profesor de Ciencias de la Educación y director del
Instituto de Ciencias y Prácticas de Educación y de Formación en la Universidad
de Lumière-Lyon Una de sus mayores aportaciones al mundo de la pedagogía de hoy
consiste en la teoría y la práctica de la “pedagogía diferenciada”. Prolífico
escritor, muchas de sus obras como Aprender, sí. Pero ¿cómo? (Octaedro, 3ª ed.
2002), La escuela modo de empleo (Octaedro, 1997), La opción de educar
(Octaedro, 2001) y El maestro y los derechos del niño (Octaedro-Rosa Sensat,
2004).
" la opción de educar y la responsabilidad pedagógica"
Philippe
Meirieu: No existe una democracia sin una educación democrática y sin una educación
para la democracia.
El
enumera 3 exigencias de importancia fundamental en el vínculo que existe entre
la democracia y la pedagogía.
Primera
exigencia: Transmitir saberes emancipadores
La
escuela transmite saberes, pero la escuela democrática transmite no
cualquier saber. Los saberes que transmite inscribirse en una historia y
proyectarse en el futuro. Uno de los objetivos de la
educación democrática es que los saberes fueron y siguen siendo
herramienta de comunicación donde permita expresarse y desarrollarse mejor
sus pensamientos. La capacidad de emancipadora de los saberes es una manera de
volver a poner al saber en el centro de la escuela. El niño se emancipa a
través del conocimiento.
Segunda
exigencia: Compartir valores.
Son
fundamentales para la democracia. El trabajo pedagógico es buscar en forma
constante y de manera renovada la vía para interpelar la inteligencia del otro.
El docente tiene la razón por sabe explicar, sabe hacer entender, sabe
interceptar la inteligencia del otro. El docente tiene el desafío de encontrar
junto a sus alumnos el placer de aprender. El valor del de la democracia es el
valor del pensamiento, es el eje de nuestra clase.
Tercera
exigencia: la formación del ejercicio de la democracia.
El
ejercicio de la democracia forma al ciudadano para el ejercicio de la libertad.
se debe ayudar al niño a pensar, el debe aprender a elegir y hacerlo de manera
lúdica. Se debe crear una pedagogía de elección. Una escuela equilibrada es una
escuela que no pone a los alumnos en una situación de elección constante, pero
tampoco es una escuela en la que los niños nunca pueden elegir nada. Es una
escuela que sabe identificar cuales son las elecciones que va a permitir formar
al niño, y trabajar sobre estas elecciones con el niño.
Tres
imperativos pedagógicos fundamentales
Una
escuela democrática debe enseñar a:
Postergar: el
niño debe saber postergar una decisión. Se debe reflexionar junto a los alumnos
lo que esta ocurriendo, lo que estamos viviendo, entonces asistimos a una
especie de enfrentamiento entre las pulsiones de los alumnos y las exigencias
del docente.
Simbolizar: El
niño puede empezar a pensar lo que va a hacer y sin tener nada en sus manos,
comienza a tener pensamiento simbólico. Este pensamiento simbólico hoy esta
sufriendo, esta padeciendo.
La
escuela tiene una responsabilidad mayor en la construcción de ese aspecto
simbólico, y esto se da permitiendo manipular símbolos, conceptos, ideas y no
objetos.
Cooperar: se
debe trabajar el tema del pensamiento cooperativo, el pensamiento reciproco de
las personas que logran compartir lo que tienen y lo que saben. La escuela debe
ocupar un lugar importante en el aprendizaje de la cooperación mediante esas
nuevas herramientas.
Tres
palabras que podemos usar en la docencia-
Educación
Evaluación
a los alumnos
Evaluación
a los sistemas educativos
Autor: Silvina Churquina
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